El impacto del suelo

Allí
donde se acaba el contador de las baterías
donde las pilas contaminan bosques
donde los bosques
golpean ventanas y dejan caer pájaros.

Allí
se guarda
la rabia de los hombres.

Y mientras,
los sofás repletos,
los bares repletos,
las tiendas repletas,
de existencias dobladas y apiladas.

Los tejidos pueden ser distintos
los telares haber desaparecido.
– nos tejen agujas desconocidas
y no creemos a los bancos y a sus iglesias -.

Pero el hombre,
único,
fornido en su ostentación de inteligencia
frente a otros animales,
se acomoda y pierde lo salvaje.

Se acomoda y pierde
el ángulo para observar el mundo.

Solo los que no son niños
están mirando crecer las piedras y las plantas.

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