Anatomía de los pozos

Ahora que mi cabeza empieza a descolocar las frases
esto no es más que un ejercicio. 
El brazo dolerá
por la tensión
cada vez que escriba. 
Y estaré condenada al silencio,
a mi juicio prematuro y anticipatorio,
a sostener una mesa coja,
apagar todos los ruidos,
bajar persianas,
y tener los ojos abiertos por dentro. 
Aprender anatomía,
nociones de mecánica de un cuerpo
no más huesudo o irrigado que cualquier otro. 
Buscar el sitio,
la cadena suelta que impide sacar agua de mis pozos. 
Encontrar el sitio,
donde empiezan a fallarme la intención y el pensamiento.
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