La absurda heroína

Soy la absurda heroína de mi drama cotidiano,

la bandera en el Everest y perder todos los dedos. 
Sé salvar el triste bucle, 
desarraigar el ancla del pez muerto, 
cazado por cebo de mosca y vida de un sólo día. 
Soy la socorrista de mi derrota. 
La mano tendida tira el cuchillo de lágrima, 
metal sin afilar, cuerno cortado, 
torero bailarín de traje ridículo 
y arena en las manoletinas. 
Yo, la que se rinde en el duelo de espejos,
tira el revólver, pisa la hormiga.
Música de fondo. 
Me suicido cada día y me resucito con palabras, 
las mismas que me aniquilan el ánimo. 
Yo me distraigo y me obligo a existir, 
me obligo a seguir al borde de la cornisa frágil 
que construye el pensamiento. 
Soy la arena de mi propio fango, 
la mano que me empuja al precipicio de un sólo escalón.
Y qué alto, qué alto parece el mundo 
caracol de pasos rápidos, 
hámster en su rueda, 
y pista laberíntica de rata blanca. 
Soy el punto de usted está aquí y Dios en todas partes. 
Soy el punto de ninguna parte y Dios en todas partes. 

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2 respuestas a La absurda heroína

  1. Helenaconh dijo:

    es reconfortante, porque si no…

  2. "Me suicido cada día y me resucito con palabras, las mismas que me aniquilan el ánimo. Yo me distraigo y me obligo a existir, me obligo a seguir al borde de la cornisa frágil que construye el pensamiento"Yo también me obligo a existir.Besos.Gio.

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