Dejar nacer al hijo

No les nacen los bebés a las mujeres de mi tiempo.

No les nacen por el peso inerte de sus profesiones.

No les nacen por ser hombres y llevar traje y jornada de 16 horas.

No les nacen porque escuchan que ahora no, y respetan células.

El vientre sabe el límite de juventud,

el precio del metro de cuna.

No habrá hogar y tiempo.

Les crecerá el exceso,

el juego con extraños,

vestirán deprisa, crecerán deprisa,

impondrán su acento solitario y malcriado.

Niños de pantalla y tardes de abandono,

no nazcáis.

Os perderéis la madre que acunaba aguas

y prometía naturaleza.

Os espera el hormigón,

muro de carga interurbano,

inocentes derramados

por un disparo limpio y diplomático,

la pizarra manipulada,

el amante suicida y drogadicto,

y el hijo, otra vez.

Os espera decidir,

si dejáis nacer al hijo,

para llenar vuestros fracasos.

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2 respuestas a Dejar nacer al hijo

  1. estás con la inspiración a flor de piel.despliegas fuerza en este poema.abrazos.Gio.

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