Dormiré hasta que salgan pulgas,
franjas de dolor iluminado
o luciérnagas de ternura.
Animales todos de cáscara dura
como el hombre al que me acerco,
me alejo, me encuentro.
Es así la espuma, que arruga las yemas de los dedos.
Es así el grito de placer trasladado por agujeros.
No hay cueva entre nosotros, sino espacios abiertos.
He corrido hacia tu alfombra huyendo de otros cuerpos.
Tienes el vino que me gusta, la cena que me gusta, la música,
espacio en el aire para marcar los ritmos
donde tus manos recogen lugares,
expanden lugares.
Temblar hasta tirar la casa en el teatro,
reír el repertorio,
y jugar a ser lo que en verdad somos.
Cuando me tocas no es amor,
no es ancla,
es un sexo tan puro y hábil,
que me río yo y tú de los enamorados,
recogidos en la fuerza regular, camisa inerte,
portal y despedida.                                                         
Dedicarte dos o tres instantes
y quedarme mi vida para mí.
Regalarte tu vida para ti.
Contar con las estancias, desmoronando lo predecible.
Allí donde tus órdenes son deseos.

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Una respuesta a

  1. Wow, eso sí que es una declaración de Verdad.

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