El eco es mi palabra distorsionada y frágil

la sombra imagen definida.

Como cereales y fruta para crecer los días

encoger lo que me piensa

 entre el pelo y el cráneo.

Pido ser fácil,

que no me pese el ritmo de las horas.

Pido ser lenta,

que me dé tiempo a hacer el mundo.

Pido ser pública,

servir a otros lo que no sé ayudarme.

Y pido que pedir sea ya garantía de dar,

como le toca.

Que las cosas vuelvan a ser directas,

las decisiones a resolver,

los planes a resolver,

el amor a resolverse,

los hombres por fin a resolverse.

Miles de años y aún estamos crudos por dentro.

Quemamos el horno tierra,

pasteles de alumnio en el borde de la atmósfera.

Todos a la fiesta,

a plantar transgénicos a la fiesta,

a plantar niños tristes electrónicos,

saturados de neones y de letras

que no sirven para decir “futuro”.

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