Tú ya no tienes nido

Estás ahí parado mirando al cielo, al suelo.

Caen judías,

y el juego termina demasiado rápido.

No te queda infancia, por eso la inventas,

repites cantinelas para acunarte

en un ritmo matrimonial monótono.

Tú ya no tienes nido.

El lecho se agota.

No busques un nido de tu talla,

no tienes más madre perfecta

con tetas de lluvia alimentándote.

Despertarás en la raíz de un árbol urbano,

las ramas y el mundo altos para todo,

sin alas ni ser volátil,

decir volátil, hacer volátil.

Anclada tu raíz ovárica a los hombres

en olvidar la tierra.

Yo ya he sido pájaro en otros cielos,

destrocé mis ramas,

se perdieron los palos para orquesta,

las paletas de cocina, los palillos japoneses,

la madera fue lugar pulida y suave

en los pliegues de tu carne.

Eres, quieres ser madera

para enfrentar el tiempo,

el cansancio oculto en los periódicos.

Tenemos las alas vencidas de pensar intentos,

conoces todos los sinónimos

para negarme esta noche tres largas veces

y seguir acometiendo piernas y planes.

Intercambias los pronombres

porque sabes que tú y yo

somos un único objeto enfermizo de espera.

Estoy brotando sin ti en miles de ramas secas.

Con ellas hago un laberinto para que no me encuentres

al final del enredo de lana larga

que es amar a un hombre.

Esta entrada fue publicada en Escritos míos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s