Tú eres responsable de todo lo que destruyes

He sido novia del desaliento,

de las hostias a destiempo.

Enamoré a mi piel antes de mudarme de un hombre entero.

Cuando te conocí aún tenías cuerpo.

Entendías la ilusión como motor de vida.

Enamoré a mis oídos de tu voz

y conocerte se hizo hecho.

Dejé mi pensamiento, mi tiempo,

perdí el “mí”, el “yo”,

en un querer salvar, querer esperar

ese instante potencial perfecto

tras un muro circunstancia.

Sin pértiga soy la puta reina del guetto.

Si salto estoy atrapada en un juego de oca.

He visto la película de mi suicidio

en loop continuo de ventana, vuelo y golpe.

No voy a caer por el dolor,

aplastar a transeúntes en la parada del bus.

No voy a caer por el dolor

del empuje de un niño

atascado en su sofá de terciopelo fácil.

Me echaste de todas las vidas,

me eché de mi casa, de tu casa

y volví a saludarte,

porque mi mala memoria

se confunde con eso tan bonito de perdonar.

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