Antes de hoy

Sacas bandejas putrefactas

y preparas café con olor a pie.

Descalzo avanzas

entre calcetines rotos.

Eres como un gusano

con ventanas de manzana.

Eres ese niño triste

ilusionado con un roce

que espera que le llueva una vida

de detergente oceánico,

rellena páginas

con tinta pluma

y vuela sólo dormido.

Yo te conozco.

Querría para ti

una mirada reversible, deíctica

para que veas el valor vertical de tu cuerpo,

y empieces a alimentarlo.

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