Hoy quiero improvisarte

trasnocharte

sin hora ni motivo,

por el placer de querer tener

una mesa con brasero,

un lugar.

Tu invierno y mi verano se saludan

desperezando

esto de cambiar relojes y mapas,

trazar las pieles

en tus huecos dispuestos

a soltar amor

a explotarse lento.

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