Desfrecuentar

Dejar de frecuentarme

no es sólo sexual,

es una ausencia

tan grande de palabras,

de ese algo que decirse,

que se vacían

todos los periódicos,

nos quedamos sin contexto,

y te llamo otra y otra vez

(pesadeces todas juntas)

para recordarme

cómo empezó acabar esto.

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